Nuestros amigos embarcaron en una trirreme de que lograron apoderarse, en unión de los esclavos prisioneros a bordo.
Pero una tempestad lanzó a la embarcación contra los arrecifes de la costa italiana y nuestros amigos se vieron dispersados.
El Jabato arribó a una ensenada donde, agotado por el esfuerzo, de desmayó.
Mientras tanto Fulvius, el capitán de la trirreme que también había llegado a tierra, advirtió a unos soldados romanos de lo ocurrido.
40 - En la tormenta
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